viernes, 4 de febrero de 2011

Dennis Lehane, Lo que es sagrado

¿Qué mayor alegría hay que descubrir un día entre las novedades literarias un título ansiosamente esperado? ¿No es una sorpresa capaz de enderezarnos el día si nos hemos levantado con el pie izquierdo? Pocos placeres nos quedan hoy entre tanto estrés social y existencial. Éste es uno de ellos, por descontado. Lo que es sagrado (Sacred, en inglés) es la nueva entrega protagonizada por los detectives Patrick Kenzie y Angela Gennaro. Aunque se trata del tercer libro de la serie, ha sido el último en ser publicado. Tal vez sea el más flojo, pero no importa, se disfruta igual. La calidad de Dennis Lehane es tan alta que aunque baje el listón tenemos la garantía de pasar unos momentos inolvidables con su lectura.

Si a su incuestionable calidad literaria le sumamos su carácter afable, es normal que a este autor lo tenga en muy alta estima, por lo que cada nuevo libro suyo siempre se convierte en un verdadero acontecimiento para mí. Hace unos años Dennis Lehane visitó Barcelona para presentar la que por entonces era su última obra, Shutter Island. Tuve el honor de que me firmara un ejemplar en esa maravillosa librería anclada en medio de la Barceloneta, en el número 5 de la calle de la sal, todo un lujo para los que somos aficionados a la novela negra, puesto que es la única especializada en este género. En Negra y criminal (ése es su nombre, por si todavía queda alguien que no haya oído hablar de ella) se pueden hallar, aparte de la obra completa de Dennis Lehane, auténticas joyas prácticamente desconocidas para el público español. Además, si nos acercamos un sábado por la mañana, amablemente se nos invita a unirnos a su tradicional aperitivo de mejillones regados con vino. ¡Hay algo más auténtico y anacrónico en esta sociedad donde toman la batuta del mundo editorial y los hábitos de lectura las grandes superficies! Tras este paréntesis, volvamos a la obra que nos ocupa.

Como la mayoría de las novelas de la serie, Lo que es sagrado toma como arranque argumental la desaparición de una persona. Patrick Kenzie y Angela Gennaro son contratados por Trevor Stone, un multimillonario al que un cáncer le augura pocos meses de vida. Antes de morir trata desesperadamente de encontrar a su hija Desiree, desaparecida semanas atrás. Les cuenta que en aquella época se encontraba muy afectada por la traumática muerte de su madre y por el repentino fallecimiento de su novio. Sin embargo, Desirée no ha sido la única en desaparecer. También lo ha hecho Jay Becker cuando por fin había dado con ella, el mismo detective que se lo enseñó todo a Patrick. Al retomar el caso donde los informes de Becker lo dejaron, Patrick y Angela se topan con una secta religiosa ligada a una organización de dudosa naturaleza llamada Alivio de la Pena S.A. Tras obtener información mediante métodos no muy ortodoxos, descubren el cabo del hilo del cual pueden tirar para desenmarañar el ovillo. Del frío Boston viajarán a la cálida Florida, un espejismo de aparente perfección, siguiendo la pista de uno de los líderes de Alivio de la Pena. Jeff Price se ha fugado en compañía de Desirée con un par de millones de dólares sacados del tinglado que tienen montado en Boston. Al llegar a Florida todo el asunto tomará un cariz distinto y sorprendente. Nada resultará como Patrick y Angela se esperan y nadie parecerá ser quien dice ser.

Ya desde su primera obra, Un trago antes de la guerra (citada en este blog), este autor norteamericano se nos presentó como un maestro en el arte del diálogo. En esta novela no hace más que afianzarse y perfeccionar aún más este elemento literario tan menospreciado en ocasiones. Dennis Lehane borda sus diálogos y los carga con una ironía que lo hace único, sirviéndole para compensar la carga tremendista de muchas de las escenas en las que nos aboca. El empleo de este recurso es un acierto que ya empleó en su día uno de los padres de la novela negra contemporánea, Raymond Chandler. Ambos hacen que su protagonista combata la injusticia social ayudándose de buenas dosis de humor, aunque a veces resulte un humor un tanto agrio, cargado de desesperanza. Como buen sucesor en este linaje de escritores, Dennis Lehane (como muchos otros) hace suyo el legado y lo perfecciona bajo su prisma particular.

A finales del año pasado, Dennis Lehane publicó la última novela de la serie (la sexta), Moonlight Mile. Sin embargo, me temo que aquí tardaremos un tiempo considerable en poder disfrutar de su traducción. Pero al mal tiempo buena cara, como suelen decir, porque seguramente cuando menos lo esperemos, cuando caminemos cabizbajos tras un día nefasto, entraremos en una librería para sacudirnos el tedio antes de regresar a casa y volveremos a descubrir sobre la mesa de novedades la nueva obra de Dennis Lehane. Nuestro rostro sonreirá y un regocijo recorrerá todo nuestro interior, a sabiendas de las maravillosas horas que tenemos por delante, en esa evasión y en esa furia que compartiremos con Patrick y Angela, una vez más.

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